Tú y tu preguntita molesta

¿Y además de criticar qué hacían?“,  me interpeló un alumno esa mañana de jueves. A él, que le encanta hacer preguntas, a veces con genuino interés, y otras, sospecho, para desvirtuar la clase hacia zonas más amigables. Sí, a él se le ocurrió la preguntita molesta del día jueves. Y ahí está, esperando una super respuesta. Veníamos bien: hablábamos y debatíamos sobre la industria cultural y la Escuela de Frankfurt, me dí el lujo de tirar un par de frases que parecían un tsunami de materia gris, hasta que alguien dijo por tercera o cuarta vez la palabra “crítica”. Y entonces no hubo vuelta atrás: “¿Y además de criticar qué hacían?”

¿Porqué no me preguntás otras cosas? Lo que sea: la tabla del 8, las causas de la Revolución Industrial, la obsesión de Dante por el número 3, otra cosa, qué sé yo. Lo miré y tenía ganas de decirle:”Mi vida, es jueves a la mañana,¿Te parece?”. Y sí, le parecía nomás porque seguía ahí con los ojos abiertotes, enojado con Adorno y Horkheimer. A ver cómo te contesto. Justo en este mes que la UBA cumple 190 años, la pregunta podría reformularse así: ¿Para qué pensar en conjunto y que esas ideas lleguen a todos? En definitiva: ¿Para qué las universidades? Las universidades no son sólo lugares a los que vamos a que nos llenen de conocimiento, lugares a los que luego de un par de años abandonamos munidos de ese arma que es el saber, y salimos airosos a la vida profesional. No, la universidad es algo más: son todos los que investigan en miles de laboratorios, todos los que curan en hospitales públicos, algunos de los cuales incluso, dependen de las universidades. También son quienes dan clases en todos los niveles, y de alguna manera devuelven a la sociedad eso que la universidad, o sea el estado, o sea todos nosotros, les dió.

Pensar con otros sobre cuestiones actuales, debatirlas, reflexionar, replantearse, contradecirse y luego, lanzar masivamente esas ideas a la sociedad es uno de los pilares de la universidad: se llama divulgación.

Las universidades son transformadoras no sólo en lo educativo, también son transformadoras en lo social. Es especialmente en la investigación y en la divulgación donde las universidades cumplen su rol más importante. La idea no es que el conocimiento sea claustrofóbico y autorreferencial, la idea es que la universidad toque a todos, incluso a los que nunca fueron ni van a ir a ella. El espíritu de la universdad es justamente ese: que las ideas circulen libremente para que cualquiera pueda tener acceso a ellas. Y en esta libre circulación quizás encuentren a alguien que pueda concretarlas o que les de aún más vuelo. Te contesto: “¿Y además de criticar qué hacían?” Precisamente eso.

T. Adorno
T. Adorno

“Pero ser incompleto y saberlo es también señal del pensamiento, y justamente de ese pensamiento con el que vale la pena morir”
(Th. W. Adorno y M. Horkherimer, Dialéctica de la Ilustración)

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