Círculos y comunicación (la historia sin fin)

En comunicacion siempre anda dando vueltas la idea de circularidad. No huyan despavoridos: no se trata de gente que da vueltas para decir las cosas, y mucho menos se trata de llegar del trabajo, tarde y cansadísima, y que alguien te comunique que hay que dar la vuelta al perro. Se trata por suerte, de algo bastante más simple. El primero en empezar a hablar de esto de la circularidad fue un matemático, Norbert Wiener, quien a partir de datos que obtenía de la biología intentaba aplicarlos al diseño de las máquinas. Si bien en un principio, este interés de la cibernética se centró en el diseño de máquinas, pronto se extendió al funcionamiento humano y social, y con ello a la comunicación.

La cibernética, según Gregory Bateson epistemólogo y cibernetista, es una rama de la matemática que se encarga de los problemas de control, recursividad e información. Algo así como el circuito que puede seguir el flujo de información y todas las acciones asociadas a él.

La primer idea de circularidad fue la de retroalimentación o feedback, entendida como  un proceso donde parte de los flujos que egresan de un sistema reingresan al mismo. Éste reingreso también llamado bucle,  puede provocar dos consecuencias diferentes: por un lado,  es posible que se produzca una acumulación de efectos, algo así como una bola de nieve,  capaz de terminar con la destrucción del sistema (realimentación positiva) y por otro, esa realimentación puede actuar como un mecanismo regulador,compensador que utiliza la información de salida como indicador del estado del sistema, permitiendo así, corregir las acciones y evitar su desintegración (realimentación negativa).  Esta idea rompe con una noción que estaba fuertemente arraigada y que pensaba al esquema de la comunicación en términos de linealidad. La comunicación hasta entonces, era información que pasaba de un emisor a un receptor y punto, era una causalidad de efectos encadenados. Pero a partir de las ideas de Wiener la comunicación va a empezar a verse como una descripción de procesos circulares. Pensemos en un hermoso bucle de retroalimentación: una disposición circular de elementos conectados, cada uno de estos elementos afecta al siguiente, tienen un efecto uno sobre otro hasta llegar al último que, indefectiblemente, vuelve al primero, al que inicio el proceso.

Gran hallazgo de la matemática: la comunicación no es lineal sino que es procesual.

Vamos a alejarnos sólo por un momento de la matemática porque existe también otra idea de la circularidad en comunicación. Carlo Guinzburg, un historiador italiano fascinado por los microrrelatos, contó y analizó la historia de un molinero de fines del siglo 16 acusado por la Inquisición. En este texto rescata la circularidad, también entendida como un proceso, en el cual las clases subalternas “revierten” de alguna manera el discurso hegemónico o dominante. Básicamente plantea de qué manera los grupos menos favorecidos en términos de jerarquías, atraviesan la cultura hegemónica con prácticas discursivas propias. Una dialéctica entre la cultura letrada y la cultura oral. Lo que Guinzburg hace es rescatar la capacidad de resistir y resignificar un discurso dominante, con las herramientas que se tienen a mano y como se pueda, pero resistencia al fin. Como ven estamos hablando de un modelo de comunicación cíclica, intempestiva y fluctuante, un modelo de comunicación que deja de ser lineal y verticalista para convertirse en circular y colectiva. Así, las historias no tienen un sentido acabado (el que le darían las clases dominantes) sino que el sentido se lo van a dar todos los elementos intervinientes, incluso los molineros pobres, quienes harán su propia lectura aunque no les guste.

Como las dos autoras de este post somos docentes, no podemos dejar de mencionar lo  interesante que es analizar la presencia de estos lazos de realimentación en la escuela y preguntarnos sobre algunas cosas que  ocurren en las instituciones: ¿Siempre se genera realimentación en la comunicación entre los actores escolares ?   ¿Cómo lograr que los profes y los chicos, sean capaces de registrar la presencia de indicadores y a partir de ellos modificar las actitudes para mejorar el clima institucional, para enseñar/ aprender mejor? ¿Es posible revertir una situación de realimentación positiva, donde los vínculos del aula son adversos,  se acumulan y perjudican cada vez más la relación?

La lista de preguntas podría ser casi infinita; y desde ya decimos que no tenemos las respuestas… por ahora la única afirmación que podemos hacer es que constituir equipos/ parejas pedagógicas basadas en lazos de realimentación negativa es una de las herramientas más adecuadas y poderosas para intervenir exitosamente en los distintos escenarios escolares.Y eso, no es poca cosa.

Pese a venir de ámbitos distintos, hay que reconocer que a la musa matemática Guinzburg le cae simpático y al toro por las astas no le queda más que maravillarse frente al matemático Wiener. Y a ambas, esta idea de historias, relatos y comunicaciones circulares, nos encanta. Y si no: miren esto.

No por nada, la circunferencia es considerada  como un polígono de infinitos lados  y  encima tiene infinitos ejes de simetria; pero en verdad, hablar del infinito amerita un post propio, así que hasta el próximo encuentro PP  ¡Y Esto sí que no tiene fin!

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