El buscador buscado

Empiezo a sospechar que he sido víctima de una broma inteligente pero no por ello menos cruel. Me embarqué en un curso sobre búsquedas académicas con aire de intelectual, y tal como decía Pablo Alabarces, uno de mis profesores en la facultad, parezco Esteban Echeverría recién llegado de Inglaterra, desembarcando en la orilla pantanosa que era el Río de La Plata creyéndose Lord Byron. Patético. Así estoy yo, embarcada en búsquedas que no siempre me llevan a buen puerto, confiada en exceso de mis pobres aptitudes y corriendo contrarreloj, como si todo pudiera hacerse rápidamente y sin equivocarse. Pero ya aprendí una lección: primero tengo que pensar, reflexionar antes de comenzar mi búsqueda y no dejarme llevar por el instinto googleano que me trasciende.

Me acordé de alguien, de un tipo que es conocido por su trabajo como escritor y periodista. Claro, ambos oficios se mezclaban en su vida con toda naturalidad, y en ambos, la búsqueda era parte esencial de su trabajo final. Algunas de esas búsquedas le llevaron horas, otras días, y otras tuvieron que esperar años para ver la luz. A la vez, los resultados en algunos casos le llegaron casi por azar (gracias a su mirada y oído atentos, pero también a sus impulsos); y en otros casos le llegaron por horas arduas de trabajo y de disponerse a aprender para dominar las herramientas necesarias. No voy a decirles aún de quien hablo, los obligo a lo mismo a lo que yo he sido obligada: a pensar, a reflexionar. Más allá de su trabajo, este hombre me vino a la cabeza por dos anécdotas que explican qué clase de buscador era. Les dejo las pistas.

Primer anécdota: este hombre está en un bar de La Plata jugando al ajedrez, y tal como él mismo dice la información le llega de forma casual. Una historia que es increíble, pero que él mismo cree en el acto. ¿Ya adivinaron de quien hablo? Es alguien que cree una historia “difusa, lejana, erizada de improbabilidades”. Pienso en la confiabilidad de las fuentes en Internet y yo también me animo a pensar que a veces vale la pena arriesgarse, porque yo también me he encontrado por casualidad con hallazgos impensados, pero ha sido solamente cuando me regalé el tiempo y la decisión para encontrarlos. Después de todo, detrás de los buscadores, estamos nosotros, los que buscan y decidimos sobre los caminos a seguir.

Pero sigamos con la historia de nuestro buscador buscado. Segunda anécdota: este hombre está trabajando en una agencia de información, en un país que vive una revolución incipiente y por lo mismo, débil. Llegan unos mensajes desde un país cercano, aparentemente inofensivos, pero que alguien decide chequear dos veces. Este hombre entonces, compra unos libros sobre criptografía sin saber nada acerca de ello y comienza el desvelo por descifrar el mensaje. Y gracias a las horas sin dormir finalmente lo consigue. Descubre la verdad oculta tras los inocentes mensajes, y así, permite que el gobierno revolucionario sepa con antelación la fecha y el lugar del desembarco que, una potencia enemiga realizaría en sus costas para derrocarlo. Gracias a este hombre la invasión se vió frustrada. A que ya lo adivinaron.

Es Rodolfo Walsh. La primera anécdota es sobre cómo comenzó a escribir Operación masacre, libro que denuncia los  fusilamientos clandestinos en José León Suárez. El mismo lo relata hermosamente en su prólogo que los invito a que lo busquen y lo lean. Acá me limito a trascribir el fragmento increíble donde describe el momento en el que Walsh decide creer la historia inverosímil:“Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte”. Esta anécdota habla del azar, de la mirada atenta y de los impulsos. La segunda anécdota es sobre el trabajo que realizó en Cuba apenas iniciada la revolución, y que se conoce como el fallido desembarco en Bahía de Cochinos. García Márquez lo cuenta mucho mejor que yo en su texto “Rodolfo Walsh, el hombre que se adelantó a la CIA”

“Jorge Masetti había instalado en la agencia una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en junta de redacción el material informativo de las agencias rivales. Una noche, por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina con un rollo de teletipo que no tenía noticias sino un mensaje muy largo en clave intrincada. Era en realidad un despacho de tráfico comercial de la “Tropical Cable” de Guatemala. Rodolfo Walsh, que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se empeñó en descifrar el mensaje con ayuda de unos manuales de criptografía recreativa que compró en una librería de lance de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas horas insomnes, sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia, y lo que encontró dentro no solo fue una noticia sensacional para un periodista militante, sino una información providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscripto al personal de la embajada de Estados Unidos en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde empezaban a prepararse los reclutas: la hacienda Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala”.

Esta segunda anécdota habla acerca del esfuerzo, del tiempo y del aprendizaje necesarios para encontrar. Y todo esto para decir que las búsquedas en la web requieren de muchas cosas: el instinto y nuestros saberes previos resultan importantes, pero por sí solos no bastan, luego hay que buscar y buscar, de manera metódica y con alguna idea de archivo para no perder lo encontrado, para ir organizándolo, clasificándolo. Finalmente está el tiempo: si lo que buscamos es complejo, responde a una temática que nos resulta ajena o conlleva conocimientos muy específicos, entonces la búsqueda también requerirá un tiempo pues deberá ser minuciosa, lenta (para ir adquiriendo todo lo nuevo) y específica (a través de búsquedas cada vez más refinadas pero no por ello menos engorrosas).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s