Despertar al mundo

Los segundos previos al despertar son un terreno ambiguo. No sabemos si estamos dormidos o despiertos, si lo que vemos son las primeras imágenes del día o por el contrario, las últimas imágenes del sueño que se van. Para algunos no saber con exactitud dónde están parados puede resultar molesto y hasta irritante, mientras que para otros las incertezas pueden constituir un ámbito de comodidad y hasta de placer. Muchos de los escritores que leo y disfruto fueron además, periodistas; es que pese a que las editoriales insisten con eso de que defienden el derecho de autor, la realidad es que para vivir, muchos de ellos tuvieron que trabajar de otra cosa.(1) Me los imagino a todos ellos preguntándose qué sabían hacer además de escribir, me los imagino con los ojos apretados de tanto pensar en vano, porque después de todo, lo único que sabían hacer realmente, era escribir.

Roberto Arlt, Vargas LLosa, García Márquez, Truman Capote, Rodolfo Walsh, Hunter S. Thompson…

La no ficción (o el Nuevo Periodismo, como lo denominó uno de sus exponentes, el americano Tom Wolfe) se caracteriza por utilizar elementos propios de la literatura en el trabajo periodístico. Es una definición simple y clara: lo que cuento es verdadero, estos hechos ocurrieron, pero lo cuento como si fuera literatura. Es ahí donde se produce la ambigüedad: el lector entrenado que se acerca al texto comienza a leer lo que cree una novela:

Seguro de lo que quería de la vida, el señor Clutter lo había obtenido en buena medida. En la mano izquierda, en lo que quedaba de un dedo aplastado por una máquina, llevaba un anillo de oro, símbolo , desde hacía un cuarto de siglo, de su boda con la mujer con quien había deseado casarse: la hermana de un buen compañero de estudios, una chica tímida, piadosa y delicada llamada Bonnie Fox, tres años menor que él. Bonnie le había dado cuatro hijos: tres niñas y después un varón” (A sangre fría, Truman Capote)

Uno ya empieza a encariñarse con estos personajes, y cual no será su sorpresa al descubrir que lo que lee, parece ficción, pero no lo es. Los Clutter son las víctimas del asesinato que conmovió a la opinión pública de Estados Unidos en 1959, quizás el primero de una serie de horrendos crímenes. Capote supo contar con eficacia de lo que era capaz una sociedad: de asesinar. Yo recuerdo estar leyendo esta novela hace años, y sentir que el enemigo estaba allí afuera, por todas partes, que cualquiera de mis vecinos podía ser un asesino en potencia. Capote recrea la atmósfera pueblerina de Holcomb (el pueblo de Kansas donde transcurren los hechos) y lo transforma: pasa de ser un lugar apacible y conocido, a convertirse en un ámbito de desconfianza y recelo. Creo que esta es la mayor virtud de la no ficción, es capaz de retratar cuestiones más profundas que se le escapan al periodismo del día a día. Es capaz de interpelarnos de una manera mucho más próxima y contundente.

Una de las herramientas más utilizadas por la no ficción es realizar descripciones exhaustivas llenas de detalles significativos. Me detengo: no cualquier cosa porque sí, detalles importantes, detalles que generalmente encierran información periodística muy valiosa:

Detrás de todo esto había una carta. Dirigida a José Alonso el 27 de enero, señalaba a Vandor como el “enemigo principal” y agregaba: “En política no se puede herir, hay que matar, porque un tipo con una pata rota hay que ver el daño que puede hacer”. Firmaba: Juan Domingo Perón.

Tal vez era el recuerdo de esa carta, distribuida en centenares de copias, lo que tenía tan inquieto a Vandor mientras sorbía un whisky y miraba disimuladamente a su alrededor en busca de posibles enemigos” (¿Quién mató a Rosendo?, Rodolfo Walsh)

Rosendo García

Fue leyendo este libro, que comprendí profundamente aquello de la burocracia sindical que había leído y releído en mis apuntes universitarios.La objetividad periodística es una pretensión. Pero el rigor periodístico no debería serlo.Considero a la no ficción escuela de periodismo y (porque no) de literatura, zona ambigua que adoro transitar. No me emocionan las crónicas desabridas de los diarios o revistas, pero admito que cada vez que releo estos libros, me emociono y me indigno como la primera vez.

Familia Clutter

Adoro a Capote y a Walsh, y a través de ellos también quise de alguna manera a los Clutter y a Rosendo. Aprendí a quererlos sin conocerlos, sin tener que ver nada con ellos y sin embargo, sintiéndolos tan próximos y tan cercanos. Mérito de estos escritores/periodistas: acercarnos la vida de los otros, hacernos creer que a nosotros también eso nos puede pasar, que a nosotros eso también debería importarnos. Así que termino esta entrada con las imágenes de los protagonistas, que no es lo mismo que los personajes.

(1) Esta nota fue escrita por Iván Schuliaquier, como corresponde cito al autor, y más en esta ocasión, porque con Iván tengo el gusto de compartir mis clases.

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Un pensamiento en “Despertar al mundo”

  1. Hermosa nota, como siempre! me dieron ganas de escribir sobre los matemáticos que trabajaron de otra cosa….unos cuantos, por cierto. ¡Qué PP Ivanchu y Ud!! jaja

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