Aulas tuiteras

Nuestro amigo McLuhan explicaba que así como los medios masivos vienen a auxiliar al pobre libro en la escuela, en su momento, el libro también fue subsidiario de la instrucción oral: “Antes de que apareciera la imprenta, los jóvenes aprendían escuchando,mirando, actuando. De este modo aprendían también, hasta hace poco tiempo,los niños campesinos de nuestros países el lenguaje y los conocimientos de sus mayores. La enseñanza tenía lugar fuera de las aulas” (McLuhan, El aula sin muros). Trasladar estas ideas a nuestros días no es tan difícil, de hecho podemos decir que la mayor cantidad de  información que reciben los alumnos, la reciben fuera de la escuela, en un lugar diferente al del aula.

Conclusión: otra que guerra de los Cien Años. Escuela y nuevas tecnologías se han declarado una guerra sin tregua, de un lado el ejército de los apocalípticos embate con sus enciclopedias y lanza siglos de cultura escrita. Parecen El Quijote luchando contra los molinos de viento en algún lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Del otro lado del campo de batalla, se alzan los integrados, escudándose tras sus pantallas interactivas, lanzan tweets combativos. El panorama es el de una batalla medieval: los muros del castillo están siendo erosionados. Nuestras aulas se están quedando sin muros.

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Foto de Illustir

Frente al desánimo que todavía provocan en muchos las nuevas tecnologías, McLuhan explica que, una película, por ejemplo, “pone a disposición de muchos en muchos momentos y lugares lo que de otro modo quedaría restringido a unos pocos y a pocos momentos y lugares.” Pero más allá de la accesibilidad que suponen los medios, muchas veces lo que se dicute es el contenido. Así como la radio es la Cenicienta de los medios (pobrecita mi vida), los libros de texto son los monarcas de la escuela, y esto es así porque existe una tradición que lo sostiene pero, especialmente porque existe una división tajante entre la educación y el entretenimiento. “Es erróneo suponer que existe una diferencia básica entre la educación y la diversión. Esta distinción no hace más que liberar a la gente de su responsabilidad de entrar en el fondo del asunto. Es lo mismo que establecer una distinción entre la poesía didáctica y la poesía lírica basándose en que la una enseña y la otra divierte. Y, sin embargo, nunca ha dejado de ser cierto que lo que agrada, enseña de modo mucho más efectivo.” Estamos llegando al meollo del asunto. No se trata tweets o libros. Se trata de educación.

Unir entretenimiento y educación. Pensar un aula sin muros es pensar un aula donde el mundo exterior entra a raudales de la mano de periódicos, revistas, programas de radio, videos de youtube, películas, google, wikipedia y facebook. También queda lugar para el libro, claro que sí. La semana pasada decidimos dar el Manifiesto Comunista de Marx en una materia. Lo decidimos porque los chicos de esa escuela ven muchos autores marxistas pero nunca, NUNCA, habían visto a Marx. Fue entonces que decidimos dar Marx, y en pleno anuncio de mi pareja pedagógica “Para la próxima clase lean las fotocopias del Manifiesto Comunista que les dejamos”, se me ocurrió escribir en el pizarrón el hashtag #dadarmarx. Lo bueno de las parejas pedagógicas es que mientras uno está diciendo algo serio e importante, el otro puede dedicarse a cosas menores como garabatear en el pizarrón. Punto final. A la noche cuando volví a mi casa decidí ver si alguien había hashtagueado #dadarmarx. Convencidísima de que no, me encontré con la sorpresa de que sí.

La idea de McLuhan: derribar los muros del aula para hacer entrar el mundo exterior a la escuela, se dió de manera inversa. El afuera, el mundo virtual, bombardeó – metafóricamente – nuestra clase. Quizás Marx se quedó con ganas de hacer la revolución, pero nosotras no nos quedamos con las ganas de hacer estallar los muros del aula bombardeándolos a puro tweets. También leímos el texto original, y unos chicos lo expusieron, y después armaron en grupos mapas conceptuales: todas esas cosas que se hacen en las aulas. No fue algo planeado (planificado dirían los docentes)….y sin embargo, parecería que la revolución tuitera está comenzando…

Esta es la crónica de algunos de los tweets que circularon bajo la bandera revolucionaria del #dadarmarx

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