Las buenas preguntas en el #flashmobtec de #escenariostec

¿Cuál ha sido la mejor pregunta que alguna vez te hizo un estudiante?

Que levante la mano el profesor que nunca escuchó la maravillosa pregunta ¿Y esto para que sirve?. Maldita sociedad capitalista donde lo que no sirve no existe, pensamos entre dientes. E intentamos una respuesta (que por supuesto no tengo). Me han hecho muchas preguntas y la mayoría se me olvidan porque la pregunta es parte cotidiana del trabajo en el aula. Sin preguntas, la clase no existe. Y me animo a más, los docentes, más que dar respuestas tenemos que fomentar las preguntas. Al interrogante ¿Cuál ha sido la mejor pregunta que alguna vez te hizo un estudiante?, respondo: TODAS.

Me gusta contestarles a mis alumnos cuando me preguntan algo que no sé: “Si lo supiera no estaría acá, sino tomando un ron en Jamaica”, también me gusta usar la expresión “la verdad de la milanesa” para darles a entender que más que respuestas a mí me interesa que se pregunten. Porque entre clases intelectuales, incomprensibles y sabelotodísticas, elijo las clases donde los chicos se van con preguntas. Porque básicamente así la clase sigue mucho más allá de los 40 o de los 80 minutos, mucho más allá de las paredes del aula, del edificio que llamamos escuela. Las preguntas permiten que la clase siga.

Les propongo a mis alumnos que escriban ensayos donde probablemente en lugar de escribir una conclusión terminen haciéndose más preguntas, o eventualmente puedan contestarse algunas pero plantearse otras. La pregunta es el motor de la búsqueda y del conocimiento y nunca debería verse como el cuco de los profesores.

La pregunta es la emergencia del interés, la motivación y la pasión es lo único que puede llevarnos al aprendizaje. Mucho, muchísimo mejor que yo lo explica Valentín Muro en su charla TED que pueden ver acá o bien consultar la transcripción de la misma en este enlace. Que lo disfruten!

 

El Mooc de #escenariostec

Desde hace un tiempo explotaron los Mooc que son Cursos masivos, en línea y abiertos. Ahora mismo estoy participando del primer mooc propuesto por la UBA desde el Citep. La experiencia puede parecer abrumadora pero, antes de empezar un Mooc hay que pensar que sus propias características (y especialmente la masividad) los convierten en experiencias muy diferentes a las que estábamos acostumbrados.

Rescato algunos aspectos de los Mooc (y de este en particular)

Funcionan como una inyección de información. No podemos quedarnos quietos, pasamos de un escenario a otro fascinados por la cantidad y la variedad de propuestas, materiales e intercambios. Este es uno de los puntos más interesantes y requieren de nosotros una manera diferente de conocer y de aprender que las nuevas tecnologías hacen posible. Veamos por ejemplo, lo que sucedía en las redes sociales.

Fomentan diversidad de actividades. La idea de conocer herramientas, poder experimentarlas y conocerlas nos abre un abanico de posibilidades. Después cada uno elegirá, sabrá, dispondrá. Pero la participación de muchas manos en la masa nos genera ideas que solos (con las mismas propuestas) no hubiéramos tenido. Acá va un ejemplo.

Nos acercan y contactan con gente diversa. Esta es una de las cuestiones que más me gusta y que nos permite salir de prácticas individuales y cerradas a otras socializadoras y por lo tanto superadoras. Para muestra de la diversidad hace falta una imagen (que a veces vale más que mil palabras).

Sociograma 17 de Nov interacción
Sociograma 17 de Nov interacción

Nos acercan variedad de herramientas y lenguajes. Lo letrado, lo visual, lo reflexivo, lo práctico. Nada se descarta. Y si no vean la manera rápida y fascinante de mostrar, precisamente, la masividad de este curso. Que pueden ver en este mapa de todos los participante.

mapa 16 de Noviembre

Finalmente: una de las participantes comparó a este Mooc con una imagen de Escher, y gracias a eso, yo también pensé con qué obra de arte lo relacionaría (insisto: si a ella no se le hubiera ocurrido, a mí no se me habría disparado esa idea. Por eso, trabajar colaborativamente siempre es más que simplemente la suma de las partes). Así que pensando yo elegí la mía, para mí los Mooc (y este más que otros) se parece a la maravillosa novela de uno de mis autores preferidos, Italo Calvino.

El libro se llama “El castillo de los destinos cruzados” y cuenta la historia de personajes que se cruzan en un castillo y a partir de las cartas del tarot, van contando historias. Los relatos se entrecruzan y van armando la novela; cada carta puede ser parte de más de una de las historias que forman el argumento de la novela. Así, hay varios recorridos, varias interpretaciones, varios usos, diversidad de significados. Una historia nos lleva a la otra…igualito a este Mooc, donde cada uno participa según su propio trayecto, se cruza con otros, después se aleja, se vuelve a cruzar…

cartas

Acá pueden leer un fragmento del libro.

Medios: realidad y ficción (parte 1)

Los medios dicen, expresan, cuentan, exponen, muestran, relatan, y lo hacen, muchas veces, mezclando ficción y realidad. La fascinación por hacernos creer cosas que no son ciertas, la astucia de decir verdades aparentemente falsas. Estos modos de contar responden a diferentes objetivos y generan una variedad de productos y géneros que parece no tener fin. Y para empezar, es mejor arrancar con la mentira. Existen infinidad de productos mediáticos creíbles, pero falsos: uno de mis preferidos es el mockumental (o falso documental), género que recrea una ficción tomando elementos propios del documental. Se utilizan herramientas como la cámara en mano, los testimonios de los personajes, las miradas a cámara  (algo impensable en el cine y la televisión de ficción hasta hace unos años) y el seguimiento cámara en mano de los personajes a través de sus aventuras (tal como lo hacen los camarógrafos de noticieros siguiendo a los cronistas).

Existe una gran diversidad de mockumentales, algunos permiten reconocer inmediatamente que se trata de una ficción, como en la serie The Office.

 

Pero también están los casos de mockumentales que toman desprevenidamente al espectador y le hacen creer que se trata de una realidad documentada. Uno de los ejemplos más interesantes es “I´m still here”, mockumental protagonizado por el actor Joaquin Phoenix, donde se cuenta la supuesta crisis actoral de su protagonista quien decide, en medio de una exitosa carrera y luego de ser premiado, dedicarse al hip hop. Lo central para lograr esta credibilidad fue que durante un año, el actor efectivamente llevó adelante, junto con su equipo de rodaje, un montón de “puestas en escena”: salieron notas que reflejaban su cambio de humor, se insinuó una fuerte adicción a las drogas, la prensa se preguntaba por su cambio de look y por sus peleas con la prensa. Y ni que hablar de su aparición en uno de los programas más vistos de Estados Unidos.

Mientras, se presentaba en algunas discos e intentaba hacer hip hop. Todo era parte del mockumental (claro que nadie lo sabía aunque algunos lo sospechaban). Y hay más todavía, durante ese año el actor tuvo una cuenta de twitter (https://twitter.com/joaqdoc) que no hacía más que alimentar los rumores.

J. Phoenix al recibir su Golden Globe, justo antes de su "crisis actoral"
J. Phoenix al recibir su Golden Globe, justo antes de su “crisis actoral”

Lo que anunciara Umberto Eco hace unas décadas, que estábamos en presencia de la Neo Televisión, parece cumplirse cada vez más.

“La característica principal de la Neo TV es que cada vez habla menos (como hacía o fingía hacer la Paleo TV) del mundo exterior. Habla de sí misma y del contacto que está estableciendo con el público” (Eco, “TV: La transparencia perdida” en La estrategia de la ilusión)

¿Qué producen productos como los mockumentales? ¿Qué efectos enunciativos se ponen en juego cuando cada vez más ficción y realidad desdibujan sus límites?

“En resumen, estamos hoy ante unos programas en los que se mezclan de modo indisoluble información y ficción y donde no importa que el público pueda distinguir entre noticias “verdaderas” e invenciones ficticias. Aun admitiendo que se esté en situación de establecer la distinción, ésta pierde valor respecto a las estrategias que estos programas llevan a efecto para sostener la autenticidad del acto de enunciación.
Con este fin, tales programas ponen en escena el propio acto de la enunciación a través de simulacros de la enunciación, como cuando se muestran en pantalla las cámaras que están filmando lo que sucede. Toda una estrategia de ficciones se pone al servicio de un efecto de verdad.”(Eco, “TV: La transparencia perdida” en La estrategia de la ilusión)

Pareciera que lo único que le importa a la televisión es hablar de sí misma con esta capacidad autorreferencial inagotable. Programas de TV que comentan y reproducen otros programas también de la pantalla chica, personajes que no son ni periodistas, ni estrellas del espectáculo, sino “mediáticos”. Y todo reforzado, ayudado y acompañado por otros medios.

J. Phoenix durante el rodaje de "I´m still here"
J. Phoenix durante el rodaje de “I´m still here”

Lo interesante del caso de “I´m still here” es precisamente de qué manera se valió de otros medios para generar la puesta en escena. Otros programas de televisión, cobertura de prensa gráfica, televisiva y radial, redes sociales, etc. De no ser por toda esta parafernalia  hipermediática puesta a su servicio, “I´m still here” hubiera sido imposible. Hoy, una serie de TV, ya no es más solamente una serie de TV: es la saga, los bloopers, los comentarios en otros programas, las apariciones de sus protagonistas en los medios y ni qué hablar de sus cuentas de Twitter. Como decía, una serie de TV ya no es más solamente una serie de TV

La globalización explicada con un caballo

¿Se puede entender la globalización  a partir de los caballos? Intentémoslo: Lo que sigue es  la accidentada crónica de una globalización instalada (1):

16 de enero de 2013. Las autoridades de protección al consumidor de Irlanda e Inglaterra tuvieron que hacer un esfuerzo por anunciar que en las hamburguesas congeladas se habían encontrado rastros de ADN de caballo. Inmediatamente subrayaron que se había tratado de un accidente para luego aclarar que la carne de caballo bajo ningún punto de vista era nociva para la salud. La aclaración no le sirvió de nada a Mrs. M, quien precisamente acababa de dar un mordisco a su hamburguesa. Mientras las noticias desarrollaban el tema, explicando que se sospechaba de proveedores holandeses y españoles, la mujer había comenzado a vaciar en la basura los platos de toda la mesa ante las miradas atónitas (y hambrientas) de sus hijos. Los medios insistían en que el problema no era la carne de caballo en sí, sino que estuviera donde no tenía que estar. Pueden imaginarse la indignación de Mrs. M

17 de enero. Mrs. M jamás había violado una ley, y por eso, de camino a la escuela de sus hijos, se detuvo justo antes de que el semáforo pasara a rojo y aprovechó para encender la radio. Las autoridades insistían en que no era ilegal vender carne de caballo, lo que produjo un rictus imperceptible en el labio inferior de Mrs. M, al mismo tiempo que explicaban que lo ilegal era etiquetarla erróneamente. Esa mañana los niños llegaron a su escuela casi al mismo tiempo que el problema de la carne contaminada llegaba al Parlamento británico. La gran rueda del comercio europeo había mostrado su talón de Aquiles: a nadie le importaba si los productos procesados en Inglaterra e Irlanda se habían hecho con carne que provenía de otro país, lo único que les importaba era que a nadie le apetecía comer caballo. 

24 de enero. Mrs. M llevó a uno de sus niños a un festejo de cumpleaños en uno de esos locales de comida rápida, lo que le producía el pequeño placer de no tener que cuidar al menos a uno de sus hijos por unas horas (aunque fueran pocas). Cuando regresó, acababa de enterarse que la empresa Burger King anunció que no le compraría más carne a la empresa que vendía el producto donde se hallaron los rastros de ADN equino. En la cara de Mrs. M no quedaban  rastros de aquel placer que había sentido minutos antes.

7 de febrero. Mrs. M desconsolada, vació su freezer y tiró (esta vez con furia) las lasañas congeladas que había comprado en una cadena de supermercados. Esa semana sometió a su familia, no sin recelo, a una estricta dieta de verduras , arroz y pasta. Su amante esposo, pensó en quejarse por el incierto vegetarianismo que estaba tomando su vida, pero después de reflexionar, y sobretodo, de echarle una mirada a su esposa, entendió que lo mejor era callarse la boca.

lasagna

11 de febrero. Lo que para el amante esposo deMrs. M se perfilaba como la peor crisis de su matrimonio desencadenado por la dieta familiar, para la comisión europea era una crisis sanitaria. A ambos les costaba admitirlo. Ese mismo día, el hijo menor de Mrs. M terminó en la dirección de la escuela luego de pelearse con su compañerito extranjero, ya que según su madre los extranjeros, y especialmente los rumanos, eran los culpables de todos los males del mundo. Esto lo había asegurado después de escuchar que la carne equina procedía de aquel país.

13 de febrero. La cena en la casa de Mrs. M era deprimente para su amante esposo y sus niños. Y así como crecía la depresión en la casa de la familia crecía el escándalo de las carnes puertas afuera. Si no fuera porque existían los rumanos, el mercado europeo, las grandes cadenas transnacionales, la comida congelada y la mar en coche, todo seguiría siendo, como en los viejos tiempos, feliz y normal .

14 de febrero. Mrs. M paseaba por las góndolas leyendo exhaustivamente las etiquetas antes de colocar los productos en su carrito. Luego de las detenciones sabía que no podía comprar hamburguesas, ni lasañas congeladas, ni caldos de ternera, ni salsa para spaghetti, ni sopa de chile con carne. En Alemania, sus pares comenzaban a hacer lo mismo.

19 de febrero. Mrs. M. no hacía más que pensar en sus próximas vacaciones. Se imaginaba con sus hijos y su amante esposo en las cálidas costas de Andalucía. Claro que aún no sabía nada acerca de los productos con carne de caballo que se habían encontrado en España. Mrs. M todavía no lo sabía, pero el mundo feliz y pequeño que había construido en su cabeza no existía más. Ahora el mundo se trataba de un lugar incierto donde cada pequeña cosa que ocurría en un lugar tan poco familiar como Rumania podía terminar arruinándole los almuerzos a una bella familia que se creía protegida al Norte de una isla.

Luego se supo: La firma Draap Trading con sede en la isla de Chipre le compraba carne de caballo a los rumanos. Luego la vendía a Francia y otros países europeos. Todo esto estaba a cargo de un holandés que además tenía cuentas en un paraíso fiscal. Claro que a los franceses no les preocupaba tanto como a Mrs. M todo este lío alrededor de la carne de caballo.

28 de febrero. Que un rumano faenara carne de caballo que luego vendía a un holandés, y que éste tuviera contactos con una empresa con sede en Chipre, y más aún , que la empresa en cuestión revendiera esta carne como si fuera de vacunos para ser procesada en varios países de Europa, que parte de ese dinero se depositara en un paraíso fiscal, poco y nada le importaba a Mrs. M , quien a esta altura del escándalo de las carnes se siente, como nunca antes, herida en lo más hondo de su corazón de madre. Que a los irlandeses les resulte inconcebible comer caballo no tiene nada que ver con que en el mundo haya pobres y ricos ¿o sí?

Así es como se puede explicar la globalización a partir de  un caballo. Tratados comerciales que unifican a grandes regiones que aún mantienen pautas de consumo diversas. Brechas entre ricos y pobres. Economías descentralizadas (porque bien que le gustaba veranear en otros países pero no comer lo que ellos). Gobiernos que tienen que tratar temas impensados de hechos originados muy lejos de sus fronteras. Tabúes culturales locales arraigados que aún no saben cómo lidiar con esta posmodernidad a ultranza.

Este es un mundo globalizado, nos guste o no. 

Para saber más, pueden leer estas notas:

Diario de La República

Página/12

Diario Popular

Cronología completa

Escena del caballo en el padrino http://www.youtube.com/watch?v=nDjZSxajEtk

(1) A fines narrativos se creó el personaje de Mrs. M y varios datos son ficticios. Para saber la verdad, remitirse a los links.

Reflexiones sobre comunicación, educación, medios y cultura (de la libre)